Cómo eliminar los poros abiertos de la cara

Cómo eliminar los poros abiertos de la cara

 

Aunque su presencia no es indicativo de ninguna enfermedad en la piel, los poros abiertos o demasiado dilatados aportan un aspecto tosco al cutis y dan sensación de dejadez en la higiene.

Las causas de esta irregularidad en el aspecto de la piel sin diversas, pero hay que reconocer que el tratamiento de los poros abiertos no siempre es sencillo, en especial cuando hay un componente genético en la ecuación.

Repasaremos las causas por las que pueden aparecer poros abiertos en nariz y mejillas, también en el mentón, cómo eliminar los poros abiertos que quedan tras deshacerse de los puntos negros y, más importante, cómo prevenir que el problema se acentúe con el paso de los años.

Causas de que un cutis presente poros dilatados

Ya adelantábamos que no suele haber una única causa, sino varios causantes involucrados. Unos son más sencillos de controlar que otros, siendo el componente genético el motivo que requiere de mayor persistencia en el tratamiento para cerrar los poros.

Las causas más comunes por las que el rostro puede mostrar poros demasiado grandes son las siguientes.

  • Genéticas. Pero no es que se herede la tendencia a tener los poros abiertos sin más, sino a presentar una piel que propicia su aparición. No se pueden modificar sus genes pero sí el fenotipo de la piel, controlando el exceso de grasa y previniendo la aparición de la flacidez.
  • Exceso de sebo. Al hilo de lo anterior, las pieles grasas que no se limpian con productos adaptados a sus necesidades tenderán a presentar poros más grandes, para poder drenar una mayor producción de sebo, y también a la formación de puntos negros. Con el paso de los años, quien sufre de puntos negros sin ponerles tratamiento rápido experimentará una dilación de los poros por cuestiones mecánicas. Por tanto, controlar la presencia de puntos negros ayuda a prevenir los poros abiertos del futuro.
  • Sexo. Los hombres suelen tener los poros más abiertos que las mujeres, en parte por presentar una piel más grasa durante la juventud.
  • Acné. Las pieles acnéicas suelen presentar también poros muy dilatados, consecuencia de lesiones recientes.

El tratamiento de los poros abiertos es una carrera de fondo

El éxito del tratamiento y control de los poros abiertos radica en el uso adecuado de productos y en la constancia. En el caso de personas que ya presenten flacidez en su piel, deberán someterse a tratamientos especiales para poder reducir el tamaño de poro. Estos tratamientos suelen realizarse en cabina o en centros de medicina estética.

Pero, si nuestra piel aún no delata el paso de los años, podemos mantener bajo control los poros abiertos y los puntos negros y evitar que el problema estético se potencie con la pérdida de colágeno y elastina debida al propio paso de los años, al tabaco o a una exposición solar excesiva.

  • Para lucir un cutis uniforme, con poros de un tamaño normal o pequeño, pues todo el mundo tiene poros en la piel, lo primero es realizar la limpieza diaria con productos adecuados. Y, cuando hablamos de productos adecuados debes tener en cuenta que las necesidades de la piel suelen variar de los meses fríos a los calurosos, o incluso dependiendo del ciclo menstrual en el caso de las mujeres en edad fértil. Largos periodos de estrés y cambios drásticos en la alimentación también pueden requerir un cambio en los productos de la rutina de skincare.
  • Por otro lado, la exfoliación con productos suaves es vital para mantener el poro de la piel afinado. Esta exfoliación puede ser mecánica, realizada con scrubs, o química, en cuyo caso se emplean desde peelings suaves hasta la microdermoabrasión.
    La frecuencia de exfoliación ideal es aquella que no llegue a irritar la piel. Por ejemplo, con la exfoliación mecánica se puede hablar de un uso semanal, pero esto puede ser demasiado para las pieles muy sensibles, que deberán espaciar los tratamientos el tiempo necesario.
  • Mascarillas. Astringentes para pieles muy grasas, o formulaciones a base de arcillas, adaptadas al tipo de piel, para todo el mundo, las mascarillas son un complemento necesario en el cuidado de la piel del rostro, escote y espalda, es especial a la hora de tratar acné y puntos negros.
    No es que una mascarilla de arcilla blanca, por ejemplo, haga que el poro se contraiga, sino que elimina los factores que causan la dilatación de los poros, siempre que uses una fórmula adecuada a tu tipo de piel, en el momento en el que te encuentres.
    Además, las mascarillas hidratantes ayudan a cuidar todavía más la piel y a corregir posibles sequedades localizadas debidas al uso de mascarillas purificantes o astringentes mal elegidas.
  • Microdermoabrasión. Opción que ofrece resultados en los casos más rebeldes de untos negros o puros muy dilatados.
  • Láser. También existen tratamientos láser que afinan el poro, además del tratamiento del acné con láser para los casos en que abunden granos y/o comedones.

Al final, si vemos que nuestra piel comienza a tener poros demasiado grandes, nos toca consultar a un profesional para que nos ayude a elegir la rutina adecuada, tanto para casa como para seguir en centros especializados si fuera necesario, y tener paciencia.

Los poros abiertos se pueden tratar. El problema es que, cuando aparecen, suelen querer volver al cabo de un tiempo, salvo en el caso de desequilibrios hormonales puntuales.

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