Arrugas faciales: origen, tipos y tratamientos

Arrugas faciales: origen, tipos y tratamientos

 

Seguro que te habrás preguntado muchas veces por qué hacerte un tratamiento estético alternativo a la cirugía si existen cremas antiarrugas para el contorno de los ojos o, más aún, cómo la gente no comienza a tratar sus arrugas faciales con cosméticos adecuados antes de necesitar una cirugía estética. ¿Tal vez las cremas no obtengan el resultado deseado?

La respuesta es que las cremas llegan hasta las capas superficiales de la epidermis nada más, por lo que no pueden luchar contra arrugas que no sean superficiales. Pero también se debe tener en cuenta qué tipo de arrugas presenta nuestro rostro, ya que cada una requiere de un tratamiento diferente. Como te habrás imaginado, la cosmética por sí sola no puede con muchos de los tipos de arrugas faciales que existen.

Principales tipos de arrugas faciales

Si atendemos a las características de la zona donde salen, podemos hablar de arrugas en el contorno de los ojos, en el contorno de los labios y en el resto del rostro, pero esta clasificación solo ayuda para elegir un tratamiento cosmético de apoyo a otros que sí puedan penetrar en las capas internas de la epidermis.

La clasificación de las arrugas faciales más útil obedece a otros criterios.

Arrugas estáticas y dinámicas

Las arrugas estáticas se producen por la pérdida de colágeno y elastina asociada a la edad. Vale, que esta es la causa principal de la aparición de muchas arrugas, pero para entendernos: las arrugas estáticas aparecen con el rostro relajado, en zonas que no están sometidas a tracciones constantes debidos a gestos como sonreír o fruncir el ceño.

Mientras las arrugas estáticas no sean profundas, la cosmética y la mesoterapia pueden ayudar, lo mismo que las infiltraciones con ácido hialurónico si alguna ya se ve muy marcada. En cualquier caso, las arrugas estáticas responden bien a los tratamientos eficaces contra las arrugas dinámicas.

Por el contrario, las arrugas dinámicas son las que aparecen en el contorno de ojos, en especial si hablamos de las patas de gallo y el ceño fruncido, o el surco nasogeniano. Arrugas dinámicas son aquellas cuya aparición se intenta retrasar usando infiltraciones de bótox, aunque la toxina botulínica no sirve para reducirlas una vez el colágeno ya se ha dañado.

El tratamiento de las arrugas dinámicas requiere del uso de radiofrecuencia, en las etapas iniciales y si la zona lo permite (el contorno de los ojos es especialmente delicado) o de fotorejuvenecimiento facial con láser en los demás casos.

Recuerda que si una zona es muy delicada, no puedes confiar su cuidado con aparatología estética, mucho menos láser, a personal que no ofrezca las más altas garantías, como es el equipo de Dermativa.

Arrugas gravitatorias

Las arrugas gravitatorias se deben, como un nombre indica, a la gravedad que va dejando sentir sus efectos a medida que la piel pierde firmeza por el envejecimiento, pero también a que el paso de los años hace que ciertas zonas del rostro adelgacen. Mientras en la adolescencia y la veintena solemos tener rostros ovalados o redondeados, si no sufrimos sobrepeso, lo normal es que esa carita dulce vaya volviéndose angulosa al ir cumpliendo años.

Las arrugas que aparecen a ambos lados del mentón, conocidas popularmente como líneas de marioneta, o las arrugas del cuello son ejemplo de arrugas gravitacionales. Para su tratamiento, el uso de hilos tensores y otros soportes sobre los que se induzca la síntesis de colágeno, por el método que sea, ofrece resultados casi tan buenos como una cirugía si das con buenos profesionales. Por tanto, el tratamiento de estas arrugas suele ser una combinación de dos técnicas, una poco invasiva que se reforzará con un tratamiento no invasivo.

Arrugas mixtas

Hay arrugas que salen porque varios factores colaboran, y las llamamos a todas arrugas mixtas. Las causas pueden ser el fotoenvejecimiento unido a la pérdida de colágeno, o una pérdida de peso brusca a una edad en la que la piel ya no puede recuperarse como cuando se es joven. Sea como fuere, ahí están, en la zona posterior del cuello, en el escote o en zonas del rostro donde te hacen preguntarte “¿y por qué aquí?”.

El tratamiento de las arrugas mixtas puede ser más especializado, pues hay muchos tipos de arrugas así, aunque casi todas responden bien al fotorejuvenecimiento facial, que además trata las manchas de pigmentación que suelen ir apareciendo con los años tras alteraciones hormonales o por una exposición solar descuidada.

 

La clasificación de las arrugas en función de la zona del rostro en que aparecen puede desorientarnos a la hora de elegir el mejor tratamiento eficaz. Es mejor clasificar las arrugas atendiendo a las causas que las han producido y al estado de la piel que observaríamos si realizáramos un corte transversal o una biopsia.

El tratamiento antiarrugas más versátil es el láser de fotorejuvenecimiento facial, que puede usarse solo o como apoyo al tratamiento con soportes tensores, en el caso de las arrugas gravitatorias. Cuando las arrugas se dejan evolucionar sin ponerles un freno en cuanto a hábitos de vida, puede llegar a darse el caso en que solo la cirugía estética sea la solución. Pero no está exenta de riesgos, y la prueba la tenemos en que se sigue investigando para ofrecer nuevos procedimientos poco o nada invasivos que ofrezcan resultados similares.

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